miércoles, 22 de febrero de 2012

Diversidad cultural


Trabajar en un ambiente con diversidad es interesante, dependiendo de cómo es nuestra actitud hacia ella. Cuando no consideramos que existen diferencias, tanto culturales como de pensamiento, esto afecta nuestro trabajo porque esperamos que las cosas se den de una manera que debido al contexto no podrán ocurrir. Aceptar la diversidad, respetarla y abrazarla posee muchos beneficios. Dentro de la diversidad hay mucha creatividad, diferentes ángulos de percepción e ideas que pueden ser muy enriquecedoras. Si bien es cierto, las diferencias pueden provocar roces pero también se puede aprender de ellas. Según la cultura se puede crear un ambiente muy relajado, o tal vez muy tenso, en algunos casos las prioridades son diferentes. Los extremos nunca son buenos, pero cuando aprendemos de otra personas y otras culturas logramos hacer un balance con nuestras diferencias.

Trabajo en una institución donde llegan personas de diferentes países a estudiar. Algunos miembros del staff son de otros países también. Es muy interesante compartir con ellos, aprender de sus culturas y escuchar sus opiniones sobre los aspectos del trabajo y el estilo de vida en general. Definitivamente cada día se aprenden cosas nuevas que nos hacen crecer. Hace unos meses fui a Ingleterra a realizar prácticas ministeriales. Ahí tuve la oportunidad de ayudar a una institución (como la que trabajo aquí) que estaba iniciando. Si hubo un lugar donde verdaderamente aprendí sobre culturas fue ahí. Cuando recién empecé a trabajar, me sentía muy extraña. Vivía con ecuatorianos en Londres y debía acostumbrarme a dos culturas que son bastante opuestas a las que conozco (Costa Rica y Estados Unidos). Los ecuatorianos son bien sociables y atentos, pero los ingleses son sumamente fríos. En el sentido de trabajo (con cultura ecuatoriana), era difícil porque sentía que el ambiente era excesivamente relajado, cumpliendo a último momento, etc.; mientras que yo estoy acostumbrada a que las cosas deben planearse y hacerse con anticipación. En la cultura inglesa, el estilo de vida es muy acelerado mientras que en Costa Rica es más tranquilo. Hacer un balance entre todas las culturas era difícil, pero logré ajustarme después de un tiempo y sentirme más cómoda con el entorno (¡aunque no se comparaba a estar en Costa Rica!). Considero que al haber trabajado con otras culturas antes me ayudó a acoplarme a estas culturas y pude aplicar (inconscientemente) algunos de los aspectos que estudiamos como sensibilidad, inteligencia cultural, respeto cultural, fluidez; pero me hubiera gustado conocerlos y entenderlos para poder aplicarlos de una manera más efectiva.

Conocer las diferencias culturales es muy importante porque no podemos suponer que las demás personas piensan, analizan o se expresan como nosotros. Es necesario utilizar las herramientas para tener respeto hacia la otra cultura y, como dije anteriormente, aprender de ella. Cada cultura tiene cualidades y características muy valiosas que es bueno considerar y aplicar en nuestra vida. A veces nos encerramos en lo que nosotros creemos o en como hacemos las cosas, pero hay momentos en los que debemos de dejar de decir "nosotros lo hacemos así" y empezar a preguntar "cómo lo hacen ustedes?". Las experiencias interculturales (y diversas en otros ámbitos), me parecen muy beneficiosas cuando conocemos cómo ajustarnos a ellas; aprendiendo de ellas y compartiendoles la nuestra, siempre con el respeto y sensibilidad que ambas culturas merecen.





Este video menciona algunos problemas que enfrentan empresas internacionales con las diferencias culturales.



Toma de decisiones en grupo

Tomar decisiones en grupo tiene sus ventajas y desventajas. Es provechoso porque se pueden tomar en cuenta diferentes puntos de vista sobre una situación y el grupo se compromete con la decisión tomada. Una desventaja es que tomar la decisión puede requirir de más tiempo, y si existen intereses personales de por medio se dificulta la toma de decisión. Para tomar decisiones en grupo de manera eficiente es importante considerar varios aspectos:
  • Identificar el problema.
  • Esclarecer el problema.
  • Analizar la causa.
  • Buscar soluciones alternativas.
  • Elegir alternativas.
  • Planificar la puesta en práctica.
  • Esclarecer el contrato.
  • Desarrollar un plan de acción.
  • Tomar medidas para evaluar y pedir cuentas de los resultados.

Seguir estos aspectos facilita organizar y llevar a cabo una decisión sobre un problema. Por medio de estos pasos las reuniones son guiadas y permiten que la toma de decisiones sea más efectiva. Cuando no conocemos estos aspectos podemos divagar cuando se va a tomar una decisión y no hay un rumbo definido al cual se desea llegar. Para tomar la decisión existen técnicas que pueden aplicarse de acuerdo al contexto de trabajo en el que uno se encuentre. La más adecuada depende del  tipo de trabajo, recursos, grupo, y el problema. Entre estas técnicas tenemos las lluvias de ideas (presencial o electrónica), técnica del grupo nominal, reuniones de pie, medios electrónicos y de trabajo.


En la clase se hizo un trabajo con la técnica del grupo nominal, en la cuál se eligió un problema y una solución entre varias opciones dentro del grupo. Esta técnica es interesante porque permite que cada persona exponga sus soluciones cuando se le comparte el problema. Es ventajoso porque sus opiniones no son influenciadas por otro miembro del equipo. Una vez que cada persona expone su criterio el grupo evalúa y discute las propuestas. Al final cada miembro vota, numerando las opciones de más a menor favorable. Esta técnica, en mi opinión, me parece favorable siempre y cuando los miembros del equipo no sean políticos (velando por sus propios intereses). Crees que el resultado de la TGN puede verse afectado por los intereses de los miembros? Que harías si en los resultados una opción gana por 1 voto de diferencia y la mitad del equipo no está conforme con la decisión? Cómo reaccionarías si nadie apoya tus propuestas?

miércoles, 8 de febrero de 2012

Trabajo en equipo

            Comprender qué es el trabajo en equipo puede ser una tarea complicada. Podríamos estar trabajando con un grupo de personas pero no trabajar en equipo. Un excelente ejemplo del trabajo en equipo son los gansos. Los principios de trabajo en equipo de los gansos son importantes porque no se toma el trabajo de manera egoísta, sino más bien con el propósito de ayudar al compañero y motivarlo a seguir. Un equipo comparte la carga del trabajo y son más eficientes juntos que individualmente. Los miembros del equipo se protegen,respetan y cuidan bajo cualquier escenario y circunstancia. El equipo mantiene una buena comunicación, buscando enriquecerse unos a otros y mejorar el trabajo. 

              En un equipo existe un compromiso por el bien común. Otro buen ejemplo, como tantos que hay en la naturaleza, es la hormiga. Si observamos a las hormigas, es sorprendente la coordinación que tienen. Para añadir a los principios que nos enseñaron los gansos, las hormigas también nos enseñan sobre el apoyo, perseverancia y preparación en el equipo. Todas trabajan juntas para poder tener los recursos para el invierno. Ninguna está guardando lo que obtiene para sí, sino que unen todo lo que consiguen. Nosotros como seres humanos, lastimosamente, vemos lo que conseguimos de forma egoísta. También se ayudan cuando la carga es muy pesada, entre 3 o 4 llevan la comida hasta su conserva. En fin, hay muchos otros ejemplos que podríamos tomar para crecer como personas e integrantes de equipo.

             Los tipos de integrantes de equipo y las características que presentan crean un buen balance en el equipo. Me parece que hay personas que podrían poseer características de más de un tipo de integrante, pero sus fortalezas hacen que se destaque más como uno que de otro. Considero que soy una integrante detallista. Me gusta tener un plan y analizar si hay algún error, si podría haber algún contratiempo y tener los detalles cubiertos. En momentos se me hace difícil delegar y tiendo a preocuparme bastante por hacer un buen trabajo.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Comunicacion interpersonal

                La comunicación es un concepto que creemos que dominamos, después de todo es algo que hacemos todos los días. ¿Sabes qué es la comunicación? O, más importante ¿sabes comunicarte? La comunicación no es tan solo hablar, es enviar un mensaje para que otro lo reciba y lo comprenda. Muchas veces nos comunicamos sin considerar todos los factores que influyen en la recepción y comprensión del mensaje.

                Normalmente cuando expresamos nuestras ideas, en el momento que las externamos ya puede “contaminarse” nuestro mensaje. ¿Por qué? Porque cuando emitimos nuestro mensaje lo pensamos en términos de nosotros mismos, es decir, cómo los entenderíamos nosotros. En la clase de relaciones humanas se realizaron varias actividades. Primeramente, un compañero explicó a dos compañeras cómo dibujar unas figuras que estaba viendo. Los mensajes que ellas recibían eran interpretados diferente a como él esperaba y el dibujo no era igual que lo que él vio. Otro ejercicio interesante fue el de observar dibujos de percepción que traen dos figuras en una, en la cual tal vez solo se percibía una. Tendemos a olvidar que todos tenemos percepciones diferentes y, por lo tanto, recibimos y comprendemos el mensaje de manera diferente. Por esto es importante tomar en cuenta al receptor y tratar de codificar nuestro mensaje de forma que lo pueda recibir e interpretar lo más similar posible a lo que se deseaba comunicar.
                Cuando nos comunicamos debemos comprender que los hombres y las mujeres nos comunicamos de manera diferente. Las mujeres tienden más a la simpatía, elogiar a los demás, buscar la cortesía y la conciliación. En cambio, los hombres suelen tomar la conversación para mantener su posición, mostrar sus habilidades, resolver problemas solos, criticar el trabajo de los demás, dirigir la conversación, intimidar y buscar reconocimiento. Ambos géneros poseen características positivas y negativas, pero ignorar estas diferencias puede traer grandes consecuencias. Si una mujer no es consciente de cómo son los hombres, probablemente se sentiría ofendida si un hombre critica su trabajo, tomando el comentario de manera personal. A un hombre le puede molestar cuando una mujer está hablando de resolver un problema juntos, cuando él desearía hacerlo solo. No considerar las diferencias produciría un ambiente de trabajo tenso, con malentendidos y poca tolerancia, causando repercusiones en los resultados del trabajo y las relaciones laborales.

Otro aspecto importante es que no comunicamos solo con palabras. Los elementos que tienen más peso a la hora de comunicarnos son el tono de voz y el lenguaje corporal. Para una comunicación asertiva debemos considerar nuestra postura, nuestras miradas, nuestro tono de voz, cómo movemos las manos, hacia donde se dirige nuestra mirada, y que la persona sepa que tiene toda nuestra atención. Por esto es tan difícil la comunicación por cartas, chat y mensajes de texto. El lenguaje verbal abarca sólo un 7% de la comunicación. Cuando escribimos una carta o chateamos imaginamos el tono de voz en el cual “decimos” el mensaje; pero a la hora de recibir el mensaje la otra persona, puede leerlo con un tono completamente diferente. Esto da lugar a muchos malentendidos que, personalmente, creo que deben ser solucionados en persona o teléfono. Por esto debemos tomar en cuenta esta información a la hora de redactar algún mensaje.
                Aún en la comunicación en persona existe la gran probabilidad de enfrentarnos a malentendidos. Para asegurarnos de que estamos dándonos a entender o que estamos comprendiendo el mensaje en el momento de comunicarnos, la recapitulación es una herramienta muy importante. Cuando parafraseamos lo que la otra persona está diciendo o volvemos a decir las ideas centrales de nuestro mensaje, se abre la oportunidad de aclarar las dudas y malas interpretaciones que pudieron surgir al emitir el mensaje.
                Una herramienta eficiente es la metacomunicación. ¿Qué hacemos cuando alguien no nos quiere escuchar? Cuando alguien no nos escucha rara vez sabemos el motivo. No sabemos si no desean escuchar nuestras sugerencias, si han tenido un mal día, si están muy ocupados, etc. En vez de molestarnos debemos recurrir a la metacomunicación, es decir, expresarle a la persona nuestro deseo de hablar, aunque sea en otro momento. No tiene sentido hablar con una persona en un momento en el que no nos va a escuchar. Podemos preguntarle a la persona si hay algún problema y decirle: “Desearía compartir unas ideas contigo. Si ahorita no es un buen momento, te buscaré en otra ocasión”. Es mejor esperar a que haya un espacio apropiado para comunicar bien el mensaje antes que tener una comunicación inmediata con un resultado contraproducente.
                Comprender cómo funciona la comunicación y qué herramientas benefician la comunicación correcta nos permite expresar nuestras ideas de manera efectiva. La comunicación no es unilateral, necesitamos del receptor y de su retroalimentación. Debemos aprender a escuchar más y tomar en cuenta al receptor, sus necesidades, su personalidad y facilitarle el mensaje. Entre más comprendamos al receptor, más sencillo será entregar un mensaje exitosamente. Escucha a los demás. Expresa  tus ideas para que sean escuchadas, pero sobretodo entendidas… ¡Comunícate!