miércoles, 1 de febrero de 2012

Comunicacion interpersonal

                La comunicación es un concepto que creemos que dominamos, después de todo es algo que hacemos todos los días. ¿Sabes qué es la comunicación? O, más importante ¿sabes comunicarte? La comunicación no es tan solo hablar, es enviar un mensaje para que otro lo reciba y lo comprenda. Muchas veces nos comunicamos sin considerar todos los factores que influyen en la recepción y comprensión del mensaje.

                Normalmente cuando expresamos nuestras ideas, en el momento que las externamos ya puede “contaminarse” nuestro mensaje. ¿Por qué? Porque cuando emitimos nuestro mensaje lo pensamos en términos de nosotros mismos, es decir, cómo los entenderíamos nosotros. En la clase de relaciones humanas se realizaron varias actividades. Primeramente, un compañero explicó a dos compañeras cómo dibujar unas figuras que estaba viendo. Los mensajes que ellas recibían eran interpretados diferente a como él esperaba y el dibujo no era igual que lo que él vio. Otro ejercicio interesante fue el de observar dibujos de percepción que traen dos figuras en una, en la cual tal vez solo se percibía una. Tendemos a olvidar que todos tenemos percepciones diferentes y, por lo tanto, recibimos y comprendemos el mensaje de manera diferente. Por esto es importante tomar en cuenta al receptor y tratar de codificar nuestro mensaje de forma que lo pueda recibir e interpretar lo más similar posible a lo que se deseaba comunicar.
                Cuando nos comunicamos debemos comprender que los hombres y las mujeres nos comunicamos de manera diferente. Las mujeres tienden más a la simpatía, elogiar a los demás, buscar la cortesía y la conciliación. En cambio, los hombres suelen tomar la conversación para mantener su posición, mostrar sus habilidades, resolver problemas solos, criticar el trabajo de los demás, dirigir la conversación, intimidar y buscar reconocimiento. Ambos géneros poseen características positivas y negativas, pero ignorar estas diferencias puede traer grandes consecuencias. Si una mujer no es consciente de cómo son los hombres, probablemente se sentiría ofendida si un hombre critica su trabajo, tomando el comentario de manera personal. A un hombre le puede molestar cuando una mujer está hablando de resolver un problema juntos, cuando él desearía hacerlo solo. No considerar las diferencias produciría un ambiente de trabajo tenso, con malentendidos y poca tolerancia, causando repercusiones en los resultados del trabajo y las relaciones laborales.

Otro aspecto importante es que no comunicamos solo con palabras. Los elementos que tienen más peso a la hora de comunicarnos son el tono de voz y el lenguaje corporal. Para una comunicación asertiva debemos considerar nuestra postura, nuestras miradas, nuestro tono de voz, cómo movemos las manos, hacia donde se dirige nuestra mirada, y que la persona sepa que tiene toda nuestra atención. Por esto es tan difícil la comunicación por cartas, chat y mensajes de texto. El lenguaje verbal abarca sólo un 7% de la comunicación. Cuando escribimos una carta o chateamos imaginamos el tono de voz en el cual “decimos” el mensaje; pero a la hora de recibir el mensaje la otra persona, puede leerlo con un tono completamente diferente. Esto da lugar a muchos malentendidos que, personalmente, creo que deben ser solucionados en persona o teléfono. Por esto debemos tomar en cuenta esta información a la hora de redactar algún mensaje.
                Aún en la comunicación en persona existe la gran probabilidad de enfrentarnos a malentendidos. Para asegurarnos de que estamos dándonos a entender o que estamos comprendiendo el mensaje en el momento de comunicarnos, la recapitulación es una herramienta muy importante. Cuando parafraseamos lo que la otra persona está diciendo o volvemos a decir las ideas centrales de nuestro mensaje, se abre la oportunidad de aclarar las dudas y malas interpretaciones que pudieron surgir al emitir el mensaje.
                Una herramienta eficiente es la metacomunicación. ¿Qué hacemos cuando alguien no nos quiere escuchar? Cuando alguien no nos escucha rara vez sabemos el motivo. No sabemos si no desean escuchar nuestras sugerencias, si han tenido un mal día, si están muy ocupados, etc. En vez de molestarnos debemos recurrir a la metacomunicación, es decir, expresarle a la persona nuestro deseo de hablar, aunque sea en otro momento. No tiene sentido hablar con una persona en un momento en el que no nos va a escuchar. Podemos preguntarle a la persona si hay algún problema y decirle: “Desearía compartir unas ideas contigo. Si ahorita no es un buen momento, te buscaré en otra ocasión”. Es mejor esperar a que haya un espacio apropiado para comunicar bien el mensaje antes que tener una comunicación inmediata con un resultado contraproducente.
                Comprender cómo funciona la comunicación y qué herramientas benefician la comunicación correcta nos permite expresar nuestras ideas de manera efectiva. La comunicación no es unilateral, necesitamos del receptor y de su retroalimentación. Debemos aprender a escuchar más y tomar en cuenta al receptor, sus necesidades, su personalidad y facilitarle el mensaje. Entre más comprendamos al receptor, más sencillo será entregar un mensaje exitosamente. Escucha a los demás. Expresa  tus ideas para que sean escuchadas, pero sobretodo entendidas… ¡Comunícate!

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